Escucha el recuerdo que escribió Alejandro sobre la forma como aprendió en la escuela cuando era niño.
"Bueno, recuerdo especialmente al maestro de matemáticas porque odiaba su clase. Llegaba, sin saludar y empezaba a explicar. En poquito tiempo ya tenía el pizarrón lleno de fórmulas y operaciones, que yo, por supuesto, no entendía. Nosotros nos dedicábamos a copiar como locos y a encomendarnos a todos los santos para que no nos pasara al pizarrón.
Al terminar la clase, nos dejaba muchos ejercicios de tarea para que practicáramos. Cuando se acercaba el examen, había que aprenderse “de machete”, o sea, de memoria, las definiciones, las fórmulas, los procedimientos… y repetirlos “como pericos”, sin entender nada, yo creo que por eso hasta la fecha soy bastante malo en matemáticas."
Alejandro.
Responde las preguntas.
¿Qué hace el maestro de Alejandro en la clase?
¿Crees que el maestro de Alejandro facilita el aprendizaje? Sí o No y ¿Por qué?
¿Crees que los alumnos aprenden de esta manera? Sí o No y ¿Por qué?
Compara tus respuestas con la opinión de los asesores Vicky y Pedro.
Reflexiona
En tu historia escolar, ¿tuviste un maestro como el de Alejandro? Si tu respuesta es afirmativa, relata en tu cuaderno tu experiencia como lo hicieron Pedro y Vicky.
De acuerdo con esta concepción, si realmente has aprendido, al terminar de leer la información anterior habrá una copia fiel en tu memoria y podrás repetir o reproducir lo que dijimos, ¿quieres intentarlo? Presiona en la opción tu respuesta.
1. Si una persona reproduce textualmente la información que se le comunica, ¿significa que ha aprendido?
2. En tu opinión, ¿hacer copias y planas, o repetir y memorizar información, aunque no se comprenda, propicia el aprendizaje?
3. ¿Crees que esta forma de entender el aprendizaje es adecuada para las personas jóvenes y adultas a las que asesoras?
Para recordar
Esta forma de entender el aprendizaje ve a las personas como si fueran computadoras que reciben información, la registran en su memoria y la reproducen exactamente igual, como una fotografía. Por eso cuando el maestro hace una pregunta espera que la persona le dé la respuesta exacta.
Pero, ¿realmente así aprendemos? ¿Qué sucede con los conocimientos que ya tiene la persona, con sus experiencias, opiniones, sentimientos?, ¿no influyen para nada? ¡Claro que sí!, y juegan un papel muy importante en el proceso de aprendizaje .
Esta manera de entender el aprendizaje reconoce algunos procesos internos que ocurren cuando se aprende, como la memorización, pero no toma en cuenta lo que ya sabe, hace o siente la persona. De ahí que el aprendizaje se reduzca a un proceso memorístico, repetitivo y mecánico.
Las personas no aprenden sólo al recibir y reproducir pasivamente la información, sino a través de un proceso de interacción con aquello que se quiere aprender. Esto no quiere decir que de nuestras asesorías deben desaparecer la ejercitación, tan útil para ciertos aprendizajes, y la memorización. Lo que debemos evitar es que las personas memoricen información sin comprenderla.