El oído puede dividirse para su estudio en
tres secciones: oído externo, medio e interno. El oído
externo empieza con el pabellón de la oreja que se comunica
con el tímpano (membrana que recibe las vibraciones del
oído externo y las transmite al oído medio en los
vertebrados) por el canal auditivo (Fig. 1).
El oído medio consiste de tres pequeños
huesos a los que se conoce como yunque, martillo y estribo, y
que transfieren la vibración que proviene del tímpano
al oído interno a través de una membrana conocida
como ventana oval. Este delicado mecanismo duplica la presión
de las ondas para transmitirlas al oído interno. El oído
medio se comunica con la garganta a través de un conducto,
la trompa de Eustaquio, mediante el cual puede regularse la presión
del oído con ayuda de la presión externa. Cuando
decimos que se nos “tapan” los oídos, mascamos
chicle o bostezamos, con lo que ayudamos, a través de la
trompa de Eustaquio, a regular la presión del oído
medio.
El oído interno inicia con la ventana oval
y consiste de canales semicirculares y la cóclea o caracol.
Los primeros son los centros del equilibrio y no intervienen en
la audición; la segunda es parte del centro auditivo que
está lleno de líquido en donde las vibraciones que
provienen del exterior, ya amplificadas, se transforman en señales
eléctricas y se envían al cerebro.
Los niveles auditivos cambian con la edad. Por ejemplo,
los niños pequeños pueden escuchar sonidos tan altos
como de 40 000 Hz, en la adolescencia los límites pueden
llegar a ser de 20 000 Hz y a partir de entonces se observa una
disminución en el rango de frecuencias audibles en cerca
de 160 Hz por año. Una persona de 50 años tiene
un límite típico entre los 10 000 y 15 000 Hz.
La exposición durante periodos largos a sonidos
muy intensos pueden dañar el oído permanente e irreversiblemente.
Para evitar esto, las personas que trabajan en lugares en donde
los sonidos son intensos, como fábricas o en conciertos
de rock, protegen sus oídos con tapones.
La contaminación ambiental no sólo
tiene que ver con la atmósfera y los ríos y mares;
también hay contaminación por ruido. Esta contaminación
se da principalmente en los medios urbanos donde hay ruido producido
por el tráfico, los aviones, la industria, así como
ruido en centros comerciales principalmente por música.
Este ruido ambiental causa molestias y daños a la salud.
Aunque el aspecto principal que causa este daño es la intensidad
del sonido, no es el único aspecto, también depende
la frecuencia del sonido. Hay ruidos molestos aunque no tengan
gran intensidad. Es importante que te protejas de la contaminación
por ruido.
Algunas formas son evitar los lugares ruidosos y
si esto no es posible, usar protectores que atenúen la
intensidad sonora. En diversos países se recomienda el
límite de tiempo que se puede estar expuesto al ruido.
En la tabla siguiente se muestra una de estas recomendaciones.